(Queremos recalcar que este
artículo es totalmente subjetivo y se hace únicamente con la intención de dar
una opinión, no de influenciar u ofender. Gracias.)
Este domingo 25 de mayo van a tener lugar
las elecciones europeas, aquellas en las que España elegirá a sus
representantes en el Parlamento Europeo.
Muchas personas tienen claro qué partido
quieren que les represente ante Europa, y normalmente diferenciamos claramente
dos posibilidades para elegir, el PP y el PSOE. Existe una cantidad de personas
que votan al PP de forma casi dogmática (por el simple hecho de que les gustan
sus ideales, algo que está bien) y otro tanto por ciento de personas que
deciden votar al PSOE porque están a favor de sus ideas o a veces por el simple
hecho de que no salga el PP elegido, siendo dentro de lo que podríamos llamar
“malo” lo “menos malo” para algunos. Sin embargo, hay otras muchas personas que
no lo tienen tan claro o que simplemente no están conformes con ninguno de
estos dos partidos. Así, el ciudadano de a pie insatisfecho con la situación
decide no votar, hacer un voto nulo o votar en blanco.
Los motivos por los que se llega a esta
conclusión son tan varios como el número de personas que la deciden, pero incluso
así encontramos una gran mayoría que cree que haciendo esto es posible hacer
algún tipo de concienciación moral tanto en la sociedad como en el gobierno
para que se pueda llegar a realizar un cambio, pensando a veces en la utopía de
“¿Y qué pasaría si nadie votara?”
A estas personas queremos recordarles las
elecciones europeas de 2009, en las que hubo una abstención del 54% de la
población, y esto no causó ningún tipo de revolución ni en la sociedad ni en el
gobierno, lo único que se consiguió es que los partidos mayoritarios obtuvieran
más escaños en el parlamento europeo. Así, si repartiéramos los votos que
pertenecen a las abstenciones, blancos y nulos entre aquellos partidos que
obtuvieron escaños, vemos que PP y PSOE habrían perdido una media de 12,5
escaños mientras que CEU, IU-ICV-EUiA-BA, UPyD y Edp-V hubieran obtenido una
media de 6,25 escaños más, curioso ¿no?.
Así que aquí hemos decidido buscar una
alternativa para estas personas que creen que la abstención, el voto nulo o el
voto en blanco son una buena opción, ya que no creen ni en los ideales del PP ni
en los del PSOE.
A primera vista parece que estas personas
lo único que quieren es lo ya dicho, que no salgan elegidos ni el PP ni el
PSOE, mientras que otros simplemente están disconformes con el sistema y creen
que debería ser cambiado por completo. Lo que estas personas no saben es que al
abstenerse o votar en blanco no solo no están cambiando la situación actual, sino que irónicamente están ayudando a los
partidos mayoritarios a obtener una mayor cantidad de escaños.
El porqué es muy simple: Al hacer
recuento de votos los únicos que son contados son aquellos que son considerados
válidos, lo que significa que aunque únicamente un 0,1% de la población
ejerciera su derecho a voto de forma válida y el 99,99% de la población no
votara, los partidos votados (aunque sus cantidades de votos sean mínimas)
serían los elegidos para representarnos, y ¿quiénes son los partidos que
siempre son votados aunque sea al menos por una minoría? Exacto.
La solución a todo esto (desde nuestro
punto de vista) es muy simple: conocer a los partidos minoritarios y votar a
alguno de ellos. No creemos que tengas que estar totalmente de acuerdo con uno
de ellos, pero si estás en total desacuerdo con los partidos mayoritarios
estamos seguros de que entre todos los
minoritarios habrá algún partido que será más cercano a tus ideales.
Así, si todos los españoles votaran a
algún partido (mayoritario o minoritario), finalmente el poder acabaría estando
mucho más repartido y esto empezaría a parecerse más a una democracia, dejando de ser lo que para nosotros es una
“democracia hipotética” o “supuesta democracia”.
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