Es
una realidad que el tráfico de personas es ya uno de los negocios
criminales más lucrativos, superando incluso al de las drogas, según
Cáritas. Sólo se ve superado en beneficios por el mercado de armas
ilegales. Además, se ha realizado un estudio que concluye que en
España se trafica con unas 40.000 personas al año. Por tanto,
España en concreto es vista en el exterior como un importante
destino de esta “mercancía”, usada principalmente para la
prostitución y la explotación laboral, aunque también como
mendigos/as. Aunque también encontramos matrimonios concertados y
tráfico de órganos y de drogas como negocios relacionados con esta
práctica. Actualmente encontramos 127 países de origen de personas
traficadas, 98 países de tránsito y 137 de destino. En el “top
ten” junto a España de países con una incidencia alta en este
campo, encontramos a Alemania, Bélgica, Grecia, Israel, Italia,
Japón, Holanda, Tailandia, Turquía y Estados Unidos.
Las
causas de este negocio son la pobreza, la discriminación por género
y la poca estabilidad política en los países de origen de los
“esclavos”. Según la ONU, millones de mujeres y niñas son las
destinadas principalmente a estos fines. Además, como el número de
países afectados va en aumento, la ONU hace un llamamiento a los
gobiernos para que endurezcan las sanciones a estos traficantes y
conciencien a la población de este tráfico que va en auge. Como
medida se ha propuesto introducir la libertad vigilada a los presos
excarcelados que cumplieran penas por estos delitos. Por otro lado,
la ley de inmigración actual, según parece, facilita el trabajo a
las mafias y hace que amenacen a los inmigrantes con ser denunciados
y deportados a sus países de origen, donde, como ya hemos dicho, las
condiciones de vida no son mucho mejores.
Los
clientes también son un punto importante. En su mayoría son
aquellos que van a locales donde trabajan mujeres por obligación, y
los consumidores de productos fabricados por empleados explotados,
pero igual de culpables son aquellos que conocen casos de esclavitud
laboral y no los denuncian. Por ello, algunas entidades cristianas
han empezado campañas de información sobre este tema en centros
educativos, para tener al menos una juventud al corriente de este
problema, ya que entre otros datos, la mitad de las personas en este
negocio son menores de edad.
Por
tanto este tema ha surgido en las altas esferas de la política
española a raíz de su relación con la inmigración y con las leyes
de protección del menor, así como debido a una llamada de atención
por parte de la ONU a España acerca de una necesidad de cambiar la
legislación vigente sobre este tema. Este cambio debería seguir la
línea propuesta: prevención, protección de las víctimas,
persecución de los delincuentes y coordinación entre estados. Sin
esta necesaria modificación, el imperio de la trata de personas
seguirá expandiéndose.
Fuente:
elpais.com, lavanguardia.com
Juan
Martín Corrales, Alejandro García, Marina García y José Ignacio
Íñigo